casa

001Mi padre se llamaba Antonio Arias Juez y mi madre Ángela Galeano Barroso. Nacieron en Oliva de Mérida, en el año 1910 y 1914 respectivamente.
Tuvieron 7 hijos y todos nacieron en Oliva de Mérida, de los cuales uno murió muy pequeño en Oliva los demás yo Marcelino y mi hermana Juana, vivimos en Guadiana, mis hermanos Antonio y Ángel emigraron a Valencia mi hermana Dolores esta en las Palmas (Baleares) y mi hermana Felipa, que está en Madrid.
Por lo tanto ahora tendrían mis padres si vivieran 14 nietos.
Mis padres fallecieron los dos en Guadiana, mi padre tenía 56 años y mi madre 91.
En Oliva mi padre trabajaba de albañil y en el campo, aunque mi padre sabía leer y escribir dado que fue un tiempo a la escuela, desde pequeño trabajaba en el campo, dando jornales, pero estuvimos en un cortijo llamado La Garza a una distancia de unos 12 Km. En aquel cortijo ya casado mi padre estuvimos unos 12 años, y además de trabajar la finca antes mencionada La garza, aunque cuando pasaba el verano, ya hacia el otoño, trabajaba de albañil en la misma finca haciendo las casas de las personas que habitaban en el cortijo, pero el mismo sueldo era para el campo como para el albañil.
Aunque también nos daban los garbanzos, harina, alguna chacina, y con la harina mi madre amasaba el pan para la semana.
De allí nos fuimos otra vez al pueblo, y mi padre ya se dedico solo a los albañiles. Aunque como ya éramos un poco mayores yo y mi hermano mi padre cogió en otra finca tierras al tercio, que eran dos partes de lo que sacábamos para nosotros y otra para el dueño de la finca.
Mi madre también sabía leer y escribir. Nosotros, fuimos a la escuela del pueblo empezamos con siete años y02 cuando pasaron tres o cuatro ya nos quitaron para ir a trabajar, por lo que íbamos a la escuela de noche con personas a clases particulares.
Mi pueblo era muy bonito, pequeño pero con una iglesia muy bonita con un pilar con tres caños de agua y a la salida del pueblo había un lavadero, donde las mujeres lavaban,
Jugábamos, a muchas cosas los bolindres, a echarnos carreras al esconder, etc.
Me acuerdo de una vez que se hablaba de las es pantarujas en los pueblos, pues bien en el mío había una persona que se vestía con una sábana blanca para asusta a los muchachos, pero una noche le cogimos entre dos calles y a pedradas con él tuvo que dejar la sabana y saltar una tapia de más de dos metros, y nosotros saltamos detrás de él y lo cogimos resultando que iba por las noches pero buscando a una mujer.
Mi padre al ser familia numerosa se apunto al sindicato, para poder venirse a las tierras del Montijo, relleno una solicitud y al cabo de un tiempo le concedieron el poder venirse.
Cuando nos dicen que ya podemos venirnos, buscamos un camioncillo, en el que nos subimos tres familias la de mis padres la de Juan de Dios Pozo y Tolentino Duran, con todos sus hijos correspondientes, recuerdo que traíamos una cochina con cinco guarritos en el camión que era de mis padres, muebles bastantes pocos salimos de Oliva por la mañana y llegamos al mediodía, el día señalado fue el 11 de noviembre de 1.953 dimos la vuelta por el apeadero del tren para entrar en el pueblo, mis padres buscaron a los peritos y capataces y nos enviaron a cada familia a un barracón diferente, en ellos estuvimos sobre un año ya que las casas de la calle de La Puebla no estaban hechas.
 04En los barracones nos dieron las vacas y la yegua y las guardábamos en una cuadra que eran para dos familias cada cuadra. Ya que una línea de barracones era para las personas y otra línea eran para los animales. La yegua era serrana y muy inteligente mi hermano Antonio y yo la enseñamos a saludar a llamar a la puerta falsa a ponerse de rodillas y cuando la decimaos llama a la puerta falsa daba a la puerta con las manos de delante y le decíamos llama que no nos oyen y se volvía de culo y le daba dos coces a la puerta para que nos oyeran.
Al año nos fuimos a la calle de la Puebla numero 13 y allí nos dieron una carreta para ocho colonos.
El pueblo estaba solo hecho la calle la soledad y la mayor y no toda y recuerdo que las calles de la puebla y aledaños estaban sembrados de altramuces. Las calles eran de tierra por lo que había mucho barro en invierno.
De dinero teníamos muy poco hambre no pasamos nunca ya que mi padre mi hermano Antonio y yo estuvimos abriendo hoyas y sembrando chopos en los desagües, hasta que cogimos la parcela, cuando nos la dieron mi padre se fue a la parcela y nosotros seguimos trabajando en los chopos.
Y lo que sí puedo decir que aquí en el pueblo estábamos mejor que en la Oliva, en cuanto a que teníamos nuestros jornales.
En cuanto a que teníamos que ir los domingos a misa y no podíamos ir a trabajar a la parcela, yo eso no lo he conocido nunca, a mí y a mis hermanos que los domingos no trabajamos abriendo hoyas nos íbamos a la parcela a ayudar a mi padre, y nadie nos puso jamás impedimento alguno.
En cuanto a la seguridad social que tenemos no existía en aquellos tiempo, por lo que teníamos una iguala con el médico D. Antonio y con el practicante.
Las autoridades eran el perito los capataces el alcalde y la guardia civil, conmigo jamás se metieron ninguna autoridad ya que yo me comporte bien para que nadie se metiera conmigo.
El instituto de colonización nos daba las semillas y los abonos y nos cobraba de la cosecha el 60,-% más 1 de todo lo que sembrábamos, menos de la ceba y la avena que nos cobraban el 25.-% y de las vacas que nos dieron tuvimos que pagarlas con una cría hembra de dos años y preñada, menos si era un macho lo que paria la vaca había que darle al instituto el 25,- % de lo que valía el becerro.
03Pero ojo que aunque estuviéramos 5 años con becerros y pagando el 25,-% esa vaca no estaba pagada hasta que no se entregara una hembra novilla de dos años y preñada.
Con lo que el 25,-% de los becerros era a fondo perdido por lo que algunos colonos los cambiaban por becerras para poder pagar las vacas.marcelino arias
Mi pueblo ahora no se parece en nada a lo que fue en aquellos años, ahora somos más gentes, nos conocemos más, nuestros hijos tienen estudios, tenemos una buena mocedad en el pueblo, ahora son más altos más estudiaos, en fin una juventud mucho mejor que la que había.
Quiero terminar que yo cuando me case me dieron parcela y casa pero con otras condiciones diferentes.

 

Marcelino Arias Galeano.

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