hormigo

 

SENDA DE REDENCION O MARIA VINATON

Por Juan José Hormigo Bautista.

 

 SENDA DE REDENCION O MARIA VINATON

 NOVELA RIMADA POR JUAN J. HORMIGO BAUTISTA
             
           Dedicatoria:

A todas las mujeres que me inspiran y me animan a escribir
 
Un beso  JHB.

 

Primer tramo

      I         

             
Era una noche tan negra
Como las alas de un cuervo
Cuando Manuel caminaba
Por las calles de su pueblo

Llevaba bajo su capa
Envuelto en blondas muy finas
Un bulto disimulando
Era una recién nacida

De cuando en cuando miraba
A derecha y a su izquierda
Y también a sus espaldas
Por si alguien lo siguiera
 Iba por la calle Prado
Dejó atrás Barceloneta
Y cuando llegó a la del Arco
Bajó por la Corredera
Era sobre media noche
Y las bombillas tan pequeñas
Y como fluido faltaba
Se apagaban sin espera.

Pero aquella noche lóbrega
Tan negra como la pena
Un relámpago ilumina
A Manuel en las tinieblas

        II        

El creyó visto no ser
Porque desiertas estaban
Todas las calles del pueblo
Por donde el caminaba

Aquel relámpago intenso
Que su rostro ilumino
Fue captado por los ojos
De una vieja en camisón
Y santiguándose exclama
¡ Virgen del mayor dolor!

 Y cerrando con un golpe
El enorme portalón
Con los ojos muy  voraces
Hizo esta afirmación

-¿ Porque bajará a estas horas
Manuel el de Vinatón
y bajo su capa lleva
un bulto como un melón?
Quizás  lleve contrabando
Tal vez algo que ha robado
o..puede llevar escondido
algún fruto de pecado…!

 Manuel seguía adelante
Sin darse cuenta de nada
Caminando con cautela
 Destino a una santa casa.

III

 Una hora de camino
Desde la sierra llevaba
Que de ahí traía a la niña
Que su hermana alumbrara

 Del reloj de una torre
Salen unas campanadas
Que no pudo precisar
Porque un trueno retumbaba.

 Baja la calle San Pedro
Y en  plateresca fachada
Un letrero en letras grises
De esta manera rezaba
CUARTEL DE LA GUARDIA CIVIL
Y debajo TODO POR LA PATRIA.

¡ Si Ahora llorara la niña
y hay tricornio en la ventana
yo seria descubierto
y adiós honra de mi hermana!

 Pero no lloró la niña
Ni hubo tricornio en ventana
Y llegó sin novedad
A la casa deseada
Era un convento de monjas
Llamadas las encerradas
Por ser de las de clausura
Las que el convento ocupaban.

 
   IV


 Una vela ya gastada
A una imagen alumbraba
Era un agonizante Cristo
De mirada extraviada.

En el atrio las palmeras
Una sintonía entonaban
Obligadas por el viento
Que se cuela por sus palmas
Con  entonación tan triste
Que a la sangre helaba.
 Manuel se arrima a la puerta
Que se encuentra entornada
Y penetra al interior
De aquella estancia santa.
Donde en el lado izquierdo
Un torno se divisaba
Una anilla a una cadena
En la pared adosada
Para llamar a la monja
Tornera que está de guardia

Tiró de la anilla aquella
Y al otro lado del muro
La campanita sonaba

¡ Ave María Purísima
se oye de entre las tablas.
¿ que se le ofrece a estas horas
si es una noche de animas?

V


 Hermana traigo un regalo
Para esta Santa casa
Cuídalo con gran esmero
Y seréis recompensadas.
¿Y que clase de obsequio
traéis a esta humilde casa
una noche como esta
tan cruel y despiadada?

No haga preguntas hermana
Y quite del torno la aldaba
Que el regalo que os traigo
Debía de estar ya en la cama.

La monja está aturdida
Asustada y preocupada
pero quitando la aldaba
al torno en si giraba
¡ Ay Dios mío que me traen
exclama la religiosa

mientras Manuel no corre vuela
por la calle de la Hermosa.

             
 Segundo tramo

VI

 Era Pedro Vinatón
Un honrado jornalero
Que en una choza vivía
En la falda de la sierra
Muy junto a su majuelo

Moraba con su Elvira
Y con su hijo Manuel
Y la ilusión de su vida
Era su hija Maribel

 La joven  llena de alegría
De ilusión y de esperanza

Pero con dieciocho años
El Patrón la deseaba.

 Muy bella la chiquita
Simpática y agraciada
Muy honesta y cristiana
Su virginidad conservaba

Era aquel don Fabián
Hombre rico y potentado
Aunque tenía mujer
De Maribel se ha encaprichado.

 Y a la muchacha acosaba
Y tras de ella corría
Pero como era inocente
Otra cosa  se creía
Que aquellas maquinaciones
No encerraban picardía

 

Porque era hombre honrado
 Eso se decía en la villa


-Maribel te voy a traer del pueblo
una  fina lencería
que ya eres una mujer
y juntar el ajuar debías.

“ Soy muy joven señorito
no tengo amores todavía
aunque Quico el pastor
con ojos tiernos me mira.

“ Si tu quisieras mi niña
mejor vida llevarías
con sirvientes y criadas
y una gran casa tendrías”

El canalla de esta forma
A la joven coaccionaba
Para lograr  que la niña
A sus brazos se entregara

“ ¿ Que pretende señorito?
Confusa ella decía
Si mi padre se enterase
A la calle me  echaría.

“ Si tu quieres no se entera
pues nadie se lo diría
esto quedará en secreto
solo lo sabrá la viña…
mas si a mis deseos no otorgas
a tu padre perdería
por robarme de la finca
diez ovejas con sus crías
y también un carro de uva
qué en las bodegas vendía.

“ Imposible señorito
mi padre no es un ladrón
y si quiere poseerme
no acepto esa condición.

“ Diez días te doy de plazo
para lograr este amor
que me esta  matando el alma
y también el corazón

“ Yo no creo que sea amor,
obligar a una humilde muchacha
a semejante  traición
ni cosa de caballero
cómo  se dice el señor.

 Don Fabián dio  media vuelta
Y la vereda tomó
Dejando a Maribel
En un mar de confusión

Si conservaba la honra
Su padre iría a prisión
Era un dilema amargo
¿Cual elegir de los dos?

VII

Han transcurrido diez días
Y la muchacha a la viña se acercó
Para dar consentimiento
Y crucificar su honor
Y así salvar a su padre
De la odiosa prisión.

Don Fabián a caballo
Llego al lugar convenido
Y una sonrisa maligna
De sus labios ha salido
Al ver como Maribel
Acepta  su compromiso.

“Será mía sin remedio
por la cuenta que le tiene
y aunque sea una canallada
esa flor no se me pierde
y asiéndola del brazo
a la inocente llevó
bajo una hermosa parra
y allí la desfloró.

Ella se entregó sumisa
Sin orgasmo ni pasión
Y lágrimas de impotencia
Sus dos mejillas surcó
Al verse mancillada
Por un canalla  y traidor. 
 Y una vez logrado eso
El tirano la olvidó
Sumida en el desconsuelo
Y una gran desazón.

VIII

Ya han pasado dos meses
De aquella acción criminal
Y Maribel en su entraña
Siente una cosa especial
Es un nuevo ser
Que ha empezado a germinar
Una nueva vida
Que la  chica hará llorar..

Se ha enterado su padre
Del estado de la hija
Y sin compasión ni pena
A la pobre recrimina
La trata de sinvergüenza
Por no saberse guardar
La honra, ese tesoro
Que más hay que estimar.
La encierra en la humilde choza
Y le dice con rigor

“Durante el embarazo
no verás la luz del sol
después cuando nazca el niño
tu hermano lo llevará
aun lugar muy lejano
donde jamás lo verás
quedando nuestro honor
sin mancha ,nadie hablará.

“Padre yo quiero a mi hijo
de rodillas le suplico
la culpa fue solo mía
porqué he perdido el sentido.

“ Tu harás lo que yo te mande
y si no te mataré
y donde nadie lo sepa
sepultura te daré.

IX


Y una noche muy oscura
Maribel alumbró
A una preciosa niña
Que a todos emocionó

Pero el padre inmutable
A su hijo le ordenó
Que se llevara a la niña
Cuanto más lejos mejor
Antes de que despertase
Maribel de su sopor
Pero en aquellos momentos
La muchacha despertó
Y reclamando a su hija
De la cama se tiró.

A la niña la envolvieron
Con el ajuar de María
Y una medalla grabada
Que Maribel tenía
Se la arrancó del cuello
Y se la colocó a su hija
Era de la virgen ciega
Era de Santa Lucía..

 

  X


“ No la dejes en cualquier sitio
a su hermano le pedía
ponla en lugar seguro
y que le pongan   Lucía”

Antes de coger la niña
Manuel en papel escribía
“Cuidarla con mucho esmero
que su nombre sea Lucía
que es hija del infortunio
que un truhán cometió
con una inocente niña
y después la abandonó.

 Maribel se ha desmayado
Del infinito dolor

Porque le quitan la hija
De su alma y corazón
Así quiso lavar  la honra
Pedro el de Vinatón.

  XI


Manuel al dejar el convento
Por la calle de la Hermosa
Corriendo llegó al camino
Que e conducía a su choza.
Ya está próximo a llegar
A su lugar y su entorno
Pero al doblar una curva
Se topa con dos tricornios

“ De donde viene a estas horas?
Le pregunta la pareja
En noche tan insegura
Que ni las más bravas fieras
Salen de su madriguera”

No sabe que responder
A la  incipiente pareja
Si le dice la verdad
Le harían declarar
Con preguntas inconcretas
Quedando el honor familiar
Con muchísimas secuelas.

“ Vengo de pasar el rato
con amigos de tabernas
y se me ha hecho tarde
ya me voy para la sierra”

“No está bien mentir muchacho”
le responde la pareja
“Aquí no estamos por gusto
sabemos por confidencia
que transportabas un bulto
oculto bajo tu capa
muy bien disimulado
 al atravesar la plaza.

Manuel al verse perdido
Quiso a su hermana salvar
Y se inventó una mentira
Por si podía colar.

“ Si, señores guardias
si, es verdad
que transportaba un bulto
en esta noche infernal
era un cordero robado
de la finca del patrón
y lo llevaba a vender
a un forastero abusón
que con burro me esperaba
muy cerca del Portalón
pero no  conozco su nombre
que bien se guardó decírmelo
porque es como yo un bribón
póngame usted los grilletes
y a la cárcel lléveme
que es lo que se merece
el que  toma lo que no es de el

Le pusieron las esposas
Y a juicio lo llevaron
Dictó el juez la sentencia
La cárcel por varios años
Mientras  en la choza su madre
Llora  no poder ampararlo.

     Tercer    tramo 
 
     XII


Don Fabián el tirano
Déspota y sin corazón
Ha despedido a Pedro
De apellido Vinatón
Acusando de robarle
No un cordero si no dos.

Se han trasladado al pueblo
A casa de un familiar
Que los han acogido por lástima
En un maltrecho pajar.

Pedro ha muerto de pena
Y Elvira le acompaña
Mientras Manuel en la cárcel
Se le abrasan las entrañas.

Maribel al verse sola
Triste y desamparada
Se quiere meter a monja
Pero de las encerradas
Y una tarde de domingo
Al convento se acercó
Y tirando de la argolla
La campanilla sonó.

La hermana tornera
Que ya no era la misma
Le respondió el ritual
“ Ave María Purísima”
y Maribel le responde
“ Sin pecado concebida”
Vengo a ver a la superiora.
Un momento
Responde la  religiosa
Que voy a darle el favor

Un fruc-fruc.de tocas nuevas
Por el corredor ya suenan
Es la madre superiora
A entrevistarse con ella.

 Madre yo quería ser
Una hermana de clausura
Porque este mundo falaz
Me causa mucha amargura”

“ Hija nuestro mundo es diferente
hay que tener devoción
para ser esclava siempre
de Jesús el Redentor”

“ Creo que poseo vocación
madre por Él le suplico
que me quite de mi mundo
que para mi es un suplicio
quiero ser esposa de Dios
quiero estar siempre a su lado
y recibir diariamente
a Jesús Sacramentado”

Vio la madre superiora
Que mostraba vocación
O, entrar en el convento
Buscando la protección
Dentro la hizo pasar
De la  sublime mansión
Y como novicia  quedaba
Y como esclava del Señor
Con el nombre de Misericordias
Como su Santo Patrón.

Seis monjas tiene el convento
Y con ella siete son
Y una niña pequeñita
Que duerme en un cajón.

La nueva monjita siente
Un vuelco en el corazón
Al ver a la criaturita
Dormidita en el cajón
Que le sirve de cunita..

  XIII

Se arrima a la rustica cuna
Hecha por todas las “Sor”
Y con labios temblorosos
Un dulce beso le dio
Exhalando un fuerte grito
Que casi la delató

Había visto la medalla
La que ella le colgó
Y al reverso Maribel
Que un platero le grabó

“ Virgencita de mi alma
madre de mi corazón
me has traído hacia mi hijita
¡” Gracias por ello Señor”

Las monjas estaban todas
En capilla y oración
Por eso no se enteraron
De aquella intromisión.

“ Ahora no me conviene
delatarme como tal
si descubren que soy madre
a la calle me echaran;
aquí criare a mi hijita
y nada sospecharan
que al sacrificio de madre
nada lo puede igualar
y como una madre la cuida
otra mejor no lo hará

Guardó silencio la novicia
Y permaneció en el convento
Y así pasaron los años
Que corren más que los vientos.

  Cuarto tramo

XIV

Manuel salió de la cárcel
Cuando cumplió su condena
Fueron cuatro largos años
Por el chivatazo la vieja
Ya que fue ella y no otra
Quien lo denunció al cuartel
Y los hombres del tricornio
Cumpliendo con su consigna
Montaron apostadero
Muy cerquíta de la viña
Por donde pasó Manuel
Cuando entregó a la niña

 Lucía se hace mujer
Y no tiene vocación
Para ser una monjita
Por eso ha de dejar
La casa las hermanitas
Aquellas que la criaron
Igualito que a una hija.

Sor Misericordia llora
Cuando se marcha su hija
Los ojos ya se le secan
Pero ninguna sospecha
Lo que aquel llanto decía
Que siendo ella su madre
Lo ignorase Lucía

Ella que se  sacrificaba
Por estar junto a su hija
Y ahora se marchaba

 La joven que es  aplicada
Estudia enfermería
Y su mayor ilusión
Es  devolver la alegría
A todos los ancianitos
¡Que buen corazón tenía!

Es ya una enfermera
Y destinada está
En un asilo de ancianos
Que existe en la ciudad

Allí también hay hermanas
Que ejercen la caridad
Y trabaja día y noche
Para llevar bienestar

 Sor Misericordias se entera
Que de enfermera se halla
En el asilo de ancianos
La hija de sus entrañas
Y pide ser trasladada
Otra vez se va a juntar
Con la  que le daba antes
Su mayor felicidad.

   Quinto tramo
   
    XV


Un apuesto cirujano
Algo mayor que Lucía
Se ha enamorado de ella
Por su belleza y simpatía
Y por tener el corazón
Más tierno que una sandia

Ella le ha correspondido
Y son ya novios formales
Piensan  contraer matrimonio
Antes de las Navidades

 Misericordias suspira
Pero ahora es de amor
De  felicidad y dicha
Por tener cerca su amor
Aquella que le robaron
La noche que la alumbró.
Son muy amigas
La madre y la hija
Y no se guardan secretos
En el correr de sus vidas.

Un día Lucia lloraba
Y  a  su madre le decía

“ Que triste es no tener madre

para confiarle la dicha
y también las penas
que pueda sufrir su hija.

A punto estuvo la monja
De echarle los brazos al cuello
 Y exclamar
¡¡Hija mía¡¡ Si, tienes madre
y no lejos que esta a la vista,
pero pudo contenerse
y esperar un poco más
cuando la boda se celebre
todo se  aclarará

   XVI


Vinieron años muy malos
Y también enfermedades
Y el “caballero don Fabián

Se ha quedado sin caudales
Porque así dispuso Dios
Para poder castigarle.

“ Esta medalla que llevo
colgadita de mi cuello
me la pondría mi madre
según dijo sor Consuelo.

“ Si hija mía de ella es
yo te lo puedo afirmar
y cuando ya  seas casadas
todo se aclarará.

Quedó Lucía sorprendida
Por aquella confidencia
Pero como era prudente
Todo lo guardo en su mente
De si aquella monja tan buena
Que a ella se parecía
Seria  su madrecita
Como su corazón decía.

XVII


 Una mañana de Enero
De un día frío y cruento
Llegó a la puerta el asilo
Un anciano harapiento

Lo recibió la enfermera
Que en la puerta se encontraba
Y cogiéndole del brazo
Que en ella se apoyaba
Lo fue llevando despacio
Hasta entrarlo en la sala.

 Allí lo sentó en un banco
Muy cerquita del calor
Y con voz dulce pregunta”

“¿ Que le sucede al señor?”

El viejo tiembla de frío
Se halla enfermo y desolado
Y con voz entrecortada
Ruega ser allí asilado.

Lucía llama a su madre
Y a las monjas del convento
Para dar cobijo al viejo
De traje roto y mugriento

Llega sor Misericordias corriendo
Sor Ángela y Esperanza
Izan al viejo en vilo
Y lo acuestan en la cama
Lo desnudan y lo cubren
Con blancas sábanas y mantas
Presenta fiebre muy alta
Por pasar noches en rasa

Mira fijo a Maribel
Que de ella no sabe nada
Pero a las mente le vienen
Aquel día bajo las parras

También sor Misericordias lo contempla
Ya conoce aquella cara
Y al nombrar su nombre
Casi casi se desmaya.

El se mostró perplejo
Al reconocer a la santa
Y juntando sus dos manos
Gimiendo le suplicaba.

“¡ Perdón Maribel perdón!
Estoy pagando lo que debo
Dios me ha castigado
Por lo mal que me he portado.

He perdido a mi mujer
Y también a mis amigos
Y para mayor castigo
Quiso el Señor darme un hijo.
Me  he quedado sin mis campos
Por ser yo un mal nacido
Estoy enfermo y despreciado
No poseo ningún cariño
Se que merezco el castigo
¡Perdóname Maribel
de rodillas te lo pido´!”
 Maribel le sonrió
Y con dulzura le dijo.

“ Duerme tranquilo y en paz
mi perdón esta concedido
rézale a Nuestro Señor
para que haga lo mismo
pues el perdón de nuestro Dios
tiene mas valor que el mío.

Un secreto te diré
Tenlo muy bien guardado
La enfermera Lucía
Es la hija del pecado
Que cometimos los dos
Aquella tarde en el campo.
Muy pronto se va a casar
Con un hombre que la ama
No le des más sufrimientos
Y guarda prudencia y calma”

 Bajó Fabián el rostro
Que las lágrimas inundaban
.. cuando la fiera es herida
también se le ablanda el alma..

Sexto tramo

  XVIII


Y…llegó el día de la boda
El que toda mujer sueña
Con lo más grande y sublime
Vestirse como una reina

La iglesia se ha engalanado
Con flores bellas y blancas
Y hasta la crujía luce
Cintas de pureza y alba

Han llegado al altar
Y del órgano sale
La dulce marcha nupcial

La novia luce en la diestra
Hermoso ramo de azahar
Símbolo de la pureza
Del amor y felicidad.

Le da el brazo al padrino
Que es un hombre del lugar
Un honrado caballero
Todo simpatía y bondad

Le sigue el cirujano
Dándole el brazo a su madre
Que es madrina a la vez
Muy ufano y orgulloso
Que la mujer  que va a coger

Es muy bella y valiente
Es una buena mujer.

Detrás marcha Fabián
Que lo han  repuesto  el médico
De su grave enfermedad
Va detrás Misericordias
Plena de felicidad
Lo mismo que va Lucía.

Pronto la delatará
 A su hija de su alma
Los que le dieron la vida
Maribel y Fabián
Pero nunca le dirán
Lo que ocurrió en la viña
Una tarde de  primavera
Bajo una cepa florida.

 Y aquella noche nupcial
Llenos de amor los casados
Para su luna de miel
A Sevilla se han marchado.

Lucía  es dichosa y feliz
Y aquella noche romántica
Bajo la erguida Giralda
Se ha sentido mujer
Cuando el médico la amaba
Con un querer tan profundo
Que a la joven transformaba


Septimo tramo

XIX

De vuelta a casa una sorpresa le aguarda
Porque su madre la verdad le revelara

“ Hija mía de mi alma
hija de mi corazón
no eres huérfana mi cielo
porque tu madre soy yo
y esa medallas que llevas
cerca de tu corazón
te la colgué aquella noche
que me robaron tu amor
por ser una madre soltera
y eso es un gran borrón
para una familia honesta
como los de Vinaton

Lucia se muestra perpleja
Al oír la confesión
Y abrazando a su madre

Esto balbució

“ Me lo había dicho la Virgen

me lo dijo el Señor
me lo dijo tu mirada
y también mi corazón
que tu eras la mujer
que a mi la vida me dio
pero ya no pases pena
madre  de mi corazón
que aquí tienes a tu hija
hasta que lo quiera Dios.

No quiso Lucía saber

Quien era su padre

Por eso no preguntó
Nada del caso a su madre

Con ella vivía feliz
Y también con su marido
Llevando  paz y consuelo
A los pobres afligidos
Aquellos humildes ancianos
Que moraban en el asilo

Pero Fabián quería
Darle un abrazo de padre
Por eso se hallaba inquieto
Y por eso la seguía
A donde iba Lucía
Y con temblorosa voz
Un día le dijo a su hija

“ No puedo mas por favor
solo un momento- decía
hablar contigo y decirte
una cosa acaecida
hace mas de veinte años
en una frondosa viña
muy cerquita de la sierra
en el paraje La Matilla
yo era dueño y señor
criados me obedecían
y como soy malo
abusaba de los pobres
que en mi casa servían
por un mísero jornal
trabajaban noche y día


   *       *      *

 Un honrado jornalero
Que en una choza vivía
En unión de su mujer
Con un hijo y una hija

Una joven de la sierra

Maribel que así se llama
Era muy honrada y pura
Era muy limpia y cristiana
Por eso quise engañarla
Con mentiras y patrañas
Ella siempre rechazó
Mis promesas engañosas.
Viendo yo su castidad
Y que nada conseguía
Invente una calumnia
La más mala de mi vida
Acusarle de ladrón
Al autor de sus días.
 Y lo entraron en la cárcel
Porque dije que en mi feudo
Me había robado tres ovejas
Y sus corderos
Y también la uva
Que  se cría en el majuelo

 Ella quiso salvar
A su padre del presidio
Y accedió a mis pretensiones
Y se entregó sin cariño
Con asco y repugnancia
A mi lujuria y vicios.

Y de aquel acto inmoral
Nació una preciosa niña
Que su hermano por salvar
Su honra ya mancillada
Una noche le entregó
A las monjas encerradas.

Aquella santa mujer
Que le robaron el alma
Se metió a monja después
Para encontrar la calma.
Y quiso Nuestro Señor
Que en el convento encontrara
Aquel ser que germinó
En sus sublimes entrañas.

A mi Dios me castigó
Por la acción baja y cruel
Y sin nada me dejó
Hasta mi buena mujer
Que de pena se murió

Al verme tan desgraciado
Todos me dieron la espalda
Por eso vine a pedir
Protección a esta santa casa,

Aquella que vil manché
Es la que me socorrió
Y como si fuera mi madre
Con esmero me cuidó.

 Ya sabes hija mía
El hombre que te engendró.
Quiero un beso hija mía
Se que no soy digno de ello
Pero antes de morir
Tu perdón  lo quiero”.

No sabía Lucía que hacer
Pues ya tenía mucha dicha
Acababa de conocer
Los que le dieron la vida

Su madre era una santa
Era su padre un tirano
Pero de los dos la sangre
Le corría por sus vasos.

El venia arrepentido
Implorando el perdón
Y como la hija era buena
Le concedió el perdón

Le echó los brazos al cuello
Y dos besos le estampó
En la frente a Fabián
Y así lloraron los dos.

“Padre estas perdonado
También te bendigo yo
Pero el perdón más sublime
Pídeselo a Nuestro Señor
Has pecado y has sufrido
Y arrepentido estas
El Señor que es Santo y bueno
Tus pecados lavará”

Fabián con la voz rota
Por la dicha y la emoción
A su hija le echa los brazos
Y en su pecho la estrechó.

“¡¡Hija mía de mi alma
hija de mi corazón
tu madre y tu sois buenas
pero yo no tengo  perdón
rezad por el alma mía
que está en mano de Dios
y se que me juzgará
con muchísimo rigor

Que venga tu santa madre
Que venga sor Misericordias
Que  mi vida ya termina
Y quiero despedirme de ella”

Llegó Maribel corriendo
Que su hija la avisó
Y en el lecho mortuorio
A madre e hija abrazó
Y llorando suplicaba
Que le rogaran a Dios
Que finalizaba su vida
Y necesitaba el perdón.

Lucia lo besa
Y le dice con dolor
“Padre mío de mi alma
padre de mi corazón
no pases pena por eso
que por tu alma rezo yo
y el Santo Cristo Bendito
en su seno te acogerá
porque aunque has hecho mal
te arrepientes sin cesar”
Y apretándole la mano
Exhaló un gran suspiro
Fue el último de su vida
Quedó para siempre dormido.

Y Maribel angustiada
Le pide a su Señor
Que le perdone las culpas
Que cometieron los dos

 XX


Maribel quiso estar siempre
con la hija de su amor
que como  la pasión de madre
no existe otra mejor

Por ella dejó los hábitos
Y del convento salió
Pues siempre fue una novicia
Como monja no se consagró

Viven en una casita
 Ubicada en la calle Mayor
Y son todos muy felices
Porque no falta el amor.

Una tarde llamaron
A eso de ponerse el sol
Lucía abrió la puerta
Que un hombre “aporreó”
Y como no lo conocía
Su nombre le preguntó.

“ Mi nombre es Manuel sobrina
y una noche te dejé
en un convento de monjas
para  salvarte, mi bien”

¡¡Manuel hermano del alma
Manuel de mi corazón
Por mi  has estado en la cárcel
También te pido perdón”

“Nada tengo que objetar
hermana de mi corazón
vengo a vivir con vosotras
y a legaros mi fortuna
que en la Argentina gané
trabajando día y noche
con  ahínco y  e ilusión
cuando cumplí la condena
que un juez me sentenció
cinco años fueron de cárcel
por un robo que no existió
que yo me acusé de ello
para salvarte el honor

 

Y todos viven felices
Ya todo se terminó

Nada de esto es verídico
Al menos que sepa yo
Es fruto de la mente
De este mediocre escritor
Pero pudo haber pasado
En Madrid o Barcelona
En Valencia o Trieste
O en la ciudad que esta ambientada
Que es la Fuente del Maestre

       F I N

 

 Tiene  palabras repetidas, aunque con otro sonido, y algunas que no figuran en el diccionario de la lengua española, la sintaxis tampoco es correcta, pero para que rime la he tenido he tenido que escribir así.

 Guadiana  del Caudillo, Junio 2009 - Juan J. Hormigo Bautista